A buscar nuestras Compostelas, que las hemos andado y sudado, pero siempre queda el ultimo tramite de quien las entrega, es un pequeño examen oral.
Al hotel, ducha, a ponernos guapos y a comer(excelente por cierto)en el Restaurante San Jaime, donde nos acompaño Carlos,compañero del Banco que trabaja en Santiago y amigo de Antonio. Tarde libre, unos vinos y a cenar, bueno a hacernos el homenaje, la mariscada( hay gente que en vez de dientes tiene limas) se aferran a las bocas y le sacan hasta el ultimo trocito de carne, del recodo mas dificil de la boca, en fin unos artistas.Reparto de insignias conmemorativas donde Elias y Manel hacen de maestros de ceremonias, los discursos, postre, orujos y los mas sensatos a dormir, los menos se van de copas ( yo me incluyo).
La mañana del domingo es libre, hace sol, ultimas compras y como no, para despedirnos, volvemos al Maria Castaña, para terminar con unos quesos de Arzua, un lacon que se deshacia en la boca, un pan que ni te cuento, albondigas, ribeiro y mencia. ¿ se puede pedir más ? .
¡¡¡ ah ¡¡¡¡, por lo que se, se encontraron y se consumieron percebes, algunos nada mas terminar la etapa y otros durante el fin de semana ¡¡¡¡¡.
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